Cinco días dan para ver los imprescindibles de Nueva York, recorriendo Manhattan de arriba abajo, una excursión a los boroughs, y margen para algún imprevisto (sigue leyendo y sabrás cuál es). El orden que te proponemos está pensado para optimizar distancias y que no pierdas el tiempo visitando la ciudad que nunca duerme.
¿Qué vas a encontrar en esta guía?
- Un itinerario de 5 días optimizado por zonas.
- Cómo reservar la corona de la Estatua de la Libertad.
- Los 5 miradores de la ciudad, todos con nuestra experiencia real.
- Dónde dormir, para cada presupuesto.
🗽 Itinerario de 5 días en Nueva York
| Día | De un vistazo |
|---|---|
| Día 1 | Hotel en Times Square, Hudson Yards, Vessel, miradores de Midtown, High Line, Apple Store y cena en Handcraft Burgers |
| Día 2 | Corona de la Estatua de la Libertad, Ellis Island, Free Tour del Distrito Financiero, Charging Bull, 9/11 Memorial y One World |
| Día 3 | SUMMIT One Vanderbilt, Free Tour por Central Park, teleférico de Roosevelt Island, Catedral de St. John the Divine y Universidad de Columbia |
| Día 4 | Tour Contrastes por el Bronx, Queens y Williamsburg, DUMBO y vuelta a pie cruzando el puente de Brooklyn |
| Día 5 | Empire State Building, Free Tour por Chinatown, Little Italy y SoHo, y cena de despedida |
Día 1: Aterrizaje en Midtown, Hudson Yards y los miradores de la ciudad
Aterrizamos con el jet lag del vuelo transatlántico de unas 8 horas todavía en el cuerpo (sí, ese que tarda un día entero en irse). Lo primero que hicimos, nada más pisar el aeropuerto, fue activar la eSIM para Estados Unidos que ya llevábamos configurada desde España, para ir tranquilos de que, gracias a su plan de datos ilimitado, no nos iban a cobrar el roaming a precio de oro durante todo el viaje.
Resuelto esto, con Google Maps para orientarnos y la familia avisada de que habíamos llegado, tocaba dejar las cosas en el hotel, en pleno corazón de Manhattan.
Para llegar hasta el hotel cogimos el AirTrain desde la terminal hasta la estación Sutphin Boulevard-Archer Avenue - JFK Airport, y ahí cambiamos a la línea E del metro, que te deja prácticamente en la puerta de nuestro alojamiento. Nada complicado, aunque con las maletas (y eso que nosotros solo llevamos dos de mano), y el cansancio del vuelo se hace un poco más pesado de lo habitual (si prefieres evitarte el trasbordo, un taxi o Uber directo desde el aeropuerto es la alternativa más cómoda, aunque más cara). Puedes ver el coste exacto que nos costó todo el viaje en nuestro desglose de presupuesto real para 5 días en Nueva York.
¿Dónde dormir en Times Square?
Hyatt Regency Times Square
Nuestra elección para dormir en la Gran Manzana es en el 1605 de Broadway (con vistas a Times Square). Una ubicación inmejorable para movernos por los lugares de interés de Nueva York andando, en metro o en Uber a cualquier punto. Eso sí, una cosa que nos parece importante que sepas es que Times Square es ruidosa y muy turística a todas horas. Si buscas paz absoluta, hay zonas mejores (aunque peor comunicadas).
Ver Nuestro AlojamientoOpción más económica: Pod Times Square (400 W 42nd Street), un hotel con habitaciones pequeñas pero muy funcionales. No lo hemos probado nosotros directamente, pero amigos nuestros se alojaron ahí, quedaron contentos, y está a la misma distancia a pie.
El High Line: la escultura LOVE y el Starbucks Reserve Roastery
Con el equipaje ya en el hotel, toca moverse, pero antes de salir queremos darte un consejo que nos vas a agradecer... En cinco días vas a andar muchísimo más de lo que imaginas, así que si te quedan dudas de qué llevar, echa un ojo a la sección de calzado deportivo de ECI. Elegir unas buenas zapatillas cómodas va a marcar la diferencia entre disfrutar de esta escapada de 5 días o acabar con los pies destrozados el primer día.
Ahora sí, salimos a la calle para el primer contacto real con Nueva York con sus miles de neones, luces, tráfico y gente andando como si llegara tarde a todas partes.
Empezamos el día por el High Line (tenemos una guía de los mejores parques de Nueva York con sus 5 paradas imprescindibles), el famoso parque elevado construido en unas antiguas vías de tren. Fuimos recorriéndolo poco a poco hasta el Meatpacking District, donde nos encontramos con la escultura LOVE de Robert Indiana (muy parecida a la que vimos en nuestra visita en un día a Filadelfia).
Al terminar con el High Line, entramos en el Chelsea Market para comer en Los Tacos No. 1, uno de los puestos de tacos más famosos de NY.
Como no habíamos tomado café después de comer, y somos muy fans de Starbucks, la tienda de Starbucks Reserve Roastery nos pillaba muy cerca. Es una tienda enorme, con su propia tostadora de café a la vista, y un sistema de tubos por el techo que transporta los sacos de café recién tostado de un lado a otro de la tienda. Una parada curiosa, en la que recargamos pilas con un Latte y un Frapuccino para llevar.
Hudson Yards: el Vessel y el EDGE
Siguiendo el High Line (hacia el norte) llegamos a Hudson Yards, y de repente, entre todos los rascacielos de cristal, apareció The Vessel. Esa estructura en forma de panal de abeja que seguro que has visto alguna vez, y que en persona impone bastante más de lo que parece.
Aprovechando que estamos aquí, decidimos subir. Ahora mismo la entrada es de pago (fue gratuita durante un tiempo) y hace falta reservar hora con antelación, ya que solo dejan entrar a un número limitado de personas por franja. Nosotros al haber comprado la entrada conjunta del Vessel + EDGE no teníamos una hora concreta (este tipo de entrada te da libertad horaria). Tardamos muy poco en entrar y es toda una experiencia, en cada tramo de escalera tienes una vista distinta de Hudson Yards y del río Hudson, con la luz reflejándose en la estructura de cobre de formas diferentes según el ángulo desde el que la mires. En los últimos niveles nos encontramos con una red de seguridad, pero apenas afecta a las vistas y estás más tranquilo. En definitiva, creemos que merece la pena estar dentro de "la colmena de Nueva York", una visión de la ciudad algo diferente a los rascacielos que iremos viendo durante estos cinco días.
La altura del Vessel está muy bien para ver Hudson Yards, pero para el primer día queríamos algo más, así que desde aquí fuimos directos al EDGE, aprovechando que está justo al lado (en la cuarta planta del centro comercial). Es el mirador al aire libre más alto del hemisferio occidental, te subes en ascensor hasta la planta 100, a 345 metros de altura, y desde las alturas puedes ver Central Park, los rascacielos de Manhattan (que algunos incluso te parecen bajitos) y la Estatua de la Libertad. Hay una zona en la que los más atrevidos y sin vértigo podran disfrutar de una parte con suelo de cristal.
La altura del Vessel está muy bien para ver Hudson Yards, pero para el primer día queríamos algo más, así que desde aquí fuimos directos al EDGE, aprovechando que está justo al lado (en la cuarta planta del centro comercial). Es el mirador al aire libre más alto del hemisferio occidental, te subes en ascensor hasta la planta 100, a 345 metros de altura, y la zona interior acristalada te impresiona, pero lo bueno viene cuando sales a la parte abierta, una punta triangular que sobresale del edificio (es un balcón gigante). Desde aquí, las personas se ven como hormigas, algunos rascacielos de Manhattan parecen de juguete, y hasta se distingue la Estatua de la Libertad al fondo. En esta plataforma hay una zona con suelo de cristal, nos armamos de valor para asomarnos, pero en el último segundo Inma decidió dar un paso atrás y dejarme a mí solo ver el vacío bajo de mí.
Es una sensación algo extraña, entre miedo y sastisfacción, si subes a este mirador te recomiendo mirar hacia abajo en el cristal, al igual que avanzar un poquito más y colocarte justo en la esquina más alejada del edificio con la ciudad a tus pies, las vistas desde aquí son brutales. Lo que sí es solo para los más valientes es el City Climb, una experiencia en la subes con una línea de vida hasta la parte más alta, en la que te aseguran con un arnés y te cuelgas hacia el vacío a 387 metros de altura. Esto nos pareció demasiado para esas horas de la mañana, así que nos decidimos a hacer algo más tranquilo 387 metros más abajo.
Reservamos la entrada combinada para el EDGE y el Vessel, algo más cara que comprarlas por separado, pero con una ventaja que nos compensó, mientras que las entradas individuales te obligan a elegir una hora fija de acceso, la combinada es válida para usar las dos atracciones el mismo día, dentro de su horario de apertura, sin depender del reloj al milímetro.
El Free Tour por Midtown Manhattan
Después de ver el Vessel y el EDGE, fuimos andando unos 25 minutos hasta Wafels & Dinges, en la calle 42 con la 6ª Avenida, donde nos esperaba el guía del Free Tour por Times Square, Broadway y Midtown Manhattan.
Empezamos justo en las escalinatas de la Biblioteca Pública, donde nos contó la historia del Club de los 400, el grupo de familias adineradas que moldeó buena parte del Nueva York que conocemos hoy.
De ahí paseamos por los escaparates del Distrito Diamante hasta llegar al Rockefeller Center, con su famosa pista de patinaje.
Atardecer en el Top of the Rock
Como ya estás en la puerta del Rockefeller Center, no lo dudes, es el momento perfecto para subir al Top of the Rock y ver caer la tarde desde ahí arriba. Su gran ventaja en comparación a otros miradores es que desde aquí se ve el Empire State perfecto, casi en línea recta.
Tiene tres niveles, y si coges la entrada VIP incluye el Skylift (una plataforma de cristal sin barandillas que sube tres pisos más), The Beam (para recrear la mítica foto de los obreros en la viga) y una copa de champán mientras se pone el sol sobre Manhattan.
Apple Store y cena en Handcraft Burgers
Ya de bajada hacia el hotel, paseo hasta la Quinta Avenida. Fuimos directos a la Apple Store (el famoso cubo de cristal en el nº 767) porque Álex llevaba tiempo detrás de unos AirPods. Un detalle que nos parece curioso es que esta tienda abre 24 horas (sí, estás leyendo bien, 24 horas), así que si el jet lag te despierta de madrugada, es una de las cosas que puedes hacer a las 3 de la mañana en Nueva York.
El jet lag y el asfalto nos pasaron factura, así que volvimos andando hacia el hotel y cenamos a menos de 10 minutos de allí, en Handcraft Burgers and Brew.
Nos habían recomendado sus Smash Burgers, (y vaya si estaban buenas). Pedimos una de trufa y otra de pollo con patatas fritas, además si no comes carne tenemos una muy buena noticia para ti... Tienen opciones veganas con muy buena pinta en la carta.
Caímos redondos en la cama, con las piernas destrozadas pero encantados con el primer día. Al día siguiente toca madrugar para conocer a la "señora" más famosa del mundo. Sigue leyendo, que seguro que ya sabes de quién te hablamos...
Día 2: Downtown, la Estatua de la Libertad y el Distrito Financiero
Este segundo día es el que más preparación exige de todo el viaje, y confesamos que el que más nervios nos dio a la hora de reservar.
Subir a la Corona de la Estatua de la Libertad: logística y consejos
Para subir hasta la corona hace falta una entrada muy específica llamada "Crown Reserve", que solo se compra en la web oficial de Statue City Cruises, el único operador autorizado para venderla. No la vende nadie más, por mucho que algún resultado de búsqueda en Google te sugiera lo contrario.
Hay muy pocas entradas de este tipo al día (solo 500 en total para toda la isla), así que nosotros reservamos con 3 o 4 meses de antelación (calcula más tiempo si vas en temporada alta). Un detalle que debes tener en cuenta, es que solo se pueden reservar un máximo de 4 entradas juntas por compra (a nosotros no nos afectó porque íbamos dos).
Y luego está el "reto físico"... Para llegar arriba hay que subir 162 escalones por una escalera de caracol muy estrecha desde el pedestal. No hay ascensor, llegas con el corazón a mil por el esfuerzo y por la propia emoción. ¿El veredicto? Mereció la pena cada escalón, es una de las experiencias que más nos ha gustado de este viaje.
¿Y si no consigo entrada o no quiero subir escaleras?
Si no consigues la entrada a la corona (se agotan rapidísimo) o prefieres evitar los 162 escalones, hay un plan B igual de bueno que te lleva a la isla con un guía en español y te da acceso general al pedestal. No subes a las ventanitas de la corona, pero paseas por la isla, disfrutas de unas vistas brutales del skyline y subes a lo alto del pedestal.
Wall Street: el toro, la niña y el 11S
Con las piernas todavía notando la escalera de caracol y el vaivén del barco, aprovechamos para hacer el Free Tour por Nueva York, que empieza en Bowling Green (el parque más antiguo de la ciudad) y recorre todo el Distrito Financiero.
El guía nos fue llevando entre los rascacielos de la Bolsa de Nueva York y el Federal Hall, repasando cómo la ciudad pasó de puerto comercial holandés a capital financiera mundial, con parada también junto al Museo Nacional de los Indios Americanos, en el edificio de la antigua aduana.
Vimos a la Fearless Girl (la niña sin miedo) enfadada contra Wall Street, y el Charging Bull, el toro de más famoso de la ciudad que siempre está rodeado de gente esperando para la foto. El guía nos explicó la tradición, hay que tocarle los cuernos para tener suerte, pero si le tocas digamos... "los atributos", trae fortuna y prosperidad en las finanzas. De ahí que en nuestra foto salgamos justo agarrando eso (¡no es casualidad, hay que asegurarse más viajes!).
A mitad del Free Tour paramos a comer un bagel en Liberty Bagels, ya en pleno Distrito Financiero. Después, el tour sigue hasta Battery Park (tenemos una guía aparte con todo lo que hay que ver ahí, incluida la Esfera y el Castillo Clinton, entra en nuestra guía de los mejores parques de Nueva York para verlo todo), y termina en la zona del World Trade Center junto al 9/11 Memorial.
El cambio de ánimo de una parada a otra es de las cosas que más nos marcaron del día, pasar de las risas y las fotos con el toro a quedarnos en absoluto silencio delante de los nombres grabados en las fuentes. Pone los pelos de punta.
Justo al lado del Memorial subimos al One World Observatory. Está en el One World Trade Center, con sus 541 metros es el edificio más alto de todo el hemisferio occidental, y su mirador está en las plantas 100 a 102, a las que se sube en un ascensor panorámico que recorre toda la altura del edificio en menos de un minuto. Las vistas desde ahí arriba son brutales, con Downtown, el puente de Brooklyn y los tres ríos que rodean Manhattan a tus pies.
Las vistas ya eran espectaculares de por sí, pero hubo una cosa que nos llamó la atención, el City Pulse. Es un anillo de pantallas en el centro del mirador, y lo que lo hace especial es que no es una simple pantalla puesta ahí de adorno, el guía se coloca en medio y lo maneja en tiempo real solo con gestos de las manos. Nosotros nos quedamos un buen rato viendo cómo cambiaba de colores y de contenido según lo que iba contando (nos tocó la historia del Distrito Financiero, aunque también habla de barrios concretos o de gastronomía de la ciudad, según el turno). Eso sí, ten en cuenta que la presentación es únicamente en inglés. Existe también una tablet de pago (unos 15$) con guía interactiva del horizonte en español, pero no la probamos nosotros, y por lo que hemos leído en otras opiniones, no parece que merezca mucho la pena.
Reservar entrada al One World Observatory
Con el One World ya tachado de la lista, tocaba cerrar el día cumpliendo un sueño... Un paseo en helicóptero sobre Manhattan (los vuelos salen del helipuerto de Downtown, muy cerca de aquí). Pero ahí sí que las nubes y una tormenta se cruzaron en nuestro camino... Decidieron plantarse justo cuando teníamos la reserva, y nos quedamos sin poder volar. Si a ti sí que te sale un buen día, no te pierdas el paseo en helicóptero y cumple este sueño por nosotros.
Cena en Broadway y cierre del día
Como llovía fuerte, decidimos ir de vuelta hacia el hotel, pero antes cenamos en el Joe's Pizza de Broadway, otro clásico indiscutible de la ciudad.
Después de todo el día disfrutando, nos comimos dos merecidos trozos de pizza cada uno, y con la lluvia sin dar tregua, decidimos volver directos al hotel a descansar, porque mañana toca ver de nuevo la ciudad desde las alturas y patear por el parque más famoso de la ciudad.
Aprovechamos para recordarte algo que no tiene que ver con este famoso parque, pero sí con no llevarte un disgusto... En Estados Unidos la sanidad es carísima, así que entérate bien de las condiciones del seguro de viaje antes de venir.
Día 3: Central Park, alturas en Roosevelt y nuestro mayor drama viajero
Después de dos días intensos de asfalto, rascacielos y colas, tocaba empezar con energía. Aprovechando que teníamos Grand Central Terminal a un paso del hotel, decidimos madrugar y hacer una visita rápida antes de que empezara el resto del plan del día. Merece la pena asomarse a su vestíbulo principal, con el techo pintado de constelaciones, y ver de cerca el mítico reloj de cuatro caras que corona el mostrador de información, uno de los puntos de encuentro más famosos de Nueva York.
El siguiente paso ya lo teníamos decidido, subir al SUMMIT One Vanderbilt, justo al lado. Es el más moderno e inmersivo de los miradores de Midtown. Funciona casi como una instalación de arte, con salas llenas de espejos (Transcendence), globos plateados flotantes (Affinity) y plataformas de cristal suspendidas sobre Madison Avenue (Levitation).
Si vas a hacerlo, aprovecha para subir a primera hora, como hicimos nosotros. Hay mucha menos gente y la luz de la mañana se refleja en los espejos de una forma espectacular y sin las colas que se forman a partir de media mañana.
A estas alturas del viaje, el cuerpo nos pedía verde a gritos, pero antes cogimos un café para llevar y entramos en Central Park.
Decidimos hacerlo con un Free Tour y fue todo un acierto. Es una forma que nos pareció perfecta para recorrer el parque con contexto (la guía nos explicó todo), en vez de dar vueltas sin saber muy bien qué estás viendo.
Antes de irnos de la zona de Central Park comimos unas bandejas (platters) de pollo y ternera con arroz en The Halal Guys, el carrito de comida callejera más famoso de la ciudad.
Volando sobre el East River: Teleférico de Roosevelt Island
A mediodía, con el Free Tour ya terminado, la tarde quedaba libre para hacer dos planes radicalmente distintos. Primero, cruzamos hasta el Teleférico de Roosevelt Island, en la 2nd Avenue con la calle 60.
Cruzar el río en apenas 5 minutos, colgados a 76 metros de altura, es una pasada, y encima sale a cuenta, se paga con la misma MetroCard o tocando con OMNY, al mismo precio que un billete de metro (eso sí, cada trayecto se cobra por separado, no es un billete de ida y vuelta). Las vistas desde la cabina no tienen absolutamente nada que ver con los miradores de los rascacielos... Aquí estás en movimiento y mucho más cerca del agua, con el East River justo debajo, el puente de Queensboro a un lado y el perfil de Manhattan entero al otro, es como si sobrevolases la ciudad como un pájaro.
Morningside Heights y... ¡el drama de la tarjeta SD!
Desde allí cogimos el metro hacia el norte, hasta la Catedral de St. John the Divine y el campus de la Universidad de Columbia (en Morningside Heights). Es una zona con una arquitectura gótica imponente y un ambiente universitario súper tranquilo, que contrasta un montón con el resto de Manhattan.
Y aquí viene "el drama"... De esta parte de la tarde no tenemos ni una sola foto. Se nos estropeó la tarjeta SD de la cámara y perdimos todo lo que habíamos hecho en esa zona.
¿Eres más de museos? El plan B perfecto
Si el plan de la universidad no te convence y prefieres aprovechar la tarde con un poco de arte, estás de suerte. En esta misma zona, junto a Central Park, está el Metropolitan Museum of Art (el Met). Para que te hagas una idea de la importancia de este museo, es el más visitado de toda la ciudad, por encima incluso del de Historia Natural. Si quieres visitarlo, no te olvides de reservar tus entradas con antelación.
Cena ligera en Marlow Bistro
El estómago ya iba bastante saturado de las comidas "fuertes" de los días anteriores, así que buscamos una opción más ligera cerca de la catedral.
Acabamos en Marlow Bistro (1018 de Amsterdam Avenue), un restaurante de cocina mediterránea que fue exactamente lo que nos pedía el cuerpo. Un respiro necesario para el estómago.
En vez de volver directos al hotel, hicimos una parada por Times Square para verlo iluminado. Llevábamos ya varias noches (y días) cruzando por allí, pero por la noche se hace mucho más notable el bullicio de la gente y las pantallas gigantes encendidas sin parar de venderte cosas llaman muchísimo más la atención.
Aprovechamos este momento para entrar en la tienda Disney de Times Square, (en el 1540 de Broadway, esquina con la calle 46), y ahí Inma se enamoró de un peluche de Minnie Mouse vestida como la Estatua de la Libertad. Nos lo trajimos a España, y sigue decorando nuestra cama a día de hoy.
De ahí, como no habíamos parado en todo el día entre el este y el norte de Manhattan, fuimos directos al hotel, estábamos cansadísimos, pero había merecido la pena, aunque sabíamos que al día siguiente nos esperaba uno de los días más intensos de todo el viaje, el de los boroughs. ¿No sabes qué son? Sigue leyendo que te lo explicamos.
Día 4: Los boroughs con el Tour Contrastes y atardecer en DUMBO
Para que tengas contexto (que es importante para este cuarto día), los boroughs son los cinco distritos administrativos que forman la ciudad de Nueva York (Manhattan, Brooklyn, Queens, el Bronx y Staten Island). Cuando la mayoría de la gente piensa en "Nueva York" se imagina solo Manhattan, pero la ciudad real va mucho más allá de esa postal de rascacielos.
Este es el día que dedicamos precisamente a eso, salir de Manhattan y descubrir tres barrios completamente distintos entre sí, y muy diferentes a lo que esperábamos.
¿Merece la pena el Tour Contrastes de Nueva York?
Si nos preguntas cuál fue el día que más nos rompió los esquemas de toda la ruta, la respuesta la tenemos clarísima, ESTE. Hacer el Tour Contrastes de Nueva York fue un acierto total, y sin duda la mayor sorpresa del viaje.
Este tour te lleva directo a las entrañas de tres de esos boroughs: el Bronx, Queens y Brooklyn. Entrar al Bronx nos tenía un poco tensos por lo que habíamos oído, pero al entrar con el guía local, no tuvo nada que ver con lo que esperábamos. Nos llamó mucho la atención ver zapatillas colgadas de los cables de la luz por todo el barrio, y existe una leyenda urbana muy extendida en Estados Unidos que las asocia a puntos de venta de droga (aunque nunca se ha demostrado del todo y hay quien lo considera puro mito), el guía nos lo explicó con todo detalle. También esperábamos encontrarnos un ambiente más peligroso del que vimos y no tuvimos ningún contratiempo, aunque es justo decir que en ningún momento nos separamos del grupo ni del guía.
Queens y el choque cultural de Williamsburg
De camino hacia Brooklyn, hicimos una parada rapidísima en Queens, delante del icónico cartel de Pepsi-Cola en Long Island City, ese fondo que has visto en mil películas sin haber pisado nunca la ciudad. Fue solo una foto rápida, pero uno de los mayores choques culturales nos lo llevamos en la siguiente parada...
El autobús nos llevó hasta Williamsburg, en Brooklyn, uno de los barrios judíos ortodoxos más grandes de la ciudad y nuestra última parada del Tour. De la noche a la mañana pasamos del bullicio de Queens a un silencio casi total, con las calles tranquilas, hombres con barba, sombrero negro y traje tradicional, y ni rastro de los turistas que habíamos visto en el resto del día. Paramos a merendar unos dulces típicos en una pastelería del barrio, todavía un poco descolocados por el cambio.
El guía nos insistió, con toda la razón, en ser muy discretos y no hacer fotos directas a la gente sin permiso. Es la misma lección de respeto que ya nos habíamos llevado al visitar a los Amish de Lancaster. Es un barrio para observar con respeto, no un decorado para turistas.
¿Qué opción de tour elegir?
- Tour Contrastes VIP La versión que hicimos nosotros, en grupo reducido y con más comodidad (como la recogida en el hotel) que la opción estándar, ideal para cualquier día de la semana.
Reservar Tour Contrastes VIP - Tour de Contrastes + Misa Góspel Si puedes ir un domingo, esta versión añade una parada en Harlem al principio del recorrido para ver en directo una misa góspel de verdad, antes de continuar con las mismas paradas del tour estándar. No coincidió con nuestras fechas, pero tiene una pinta espectacular y nos habría encantado poder hacerla.
Reservar Contrastes + Misa Góspel
Tarde por libre: DUMBO y el puente de Brooklyn
Al terminar, el propio tour te da a elegir entre dos zonas para bajarte... ¿Chinatown o DUMBO? Elegimos DUMBO, ya que Chinatown lo veremos a fondo mañana, así que no tiene sentido repetir.
Bajamos del autobús con las piernas frescas y nos pusimos a investigar la zona. Paramos a comer en un mercado gastronómico súper grande, el Time Out Market en los Empire Stores (55 Water Street). Tiene dos plantas llenas de los mejores puestos de comida de la ciudad. Nosotros elegimos Pastrami Factory, pero hay opciones para todos los gustos: ramen, tacos, pizza napolitana, marisco... Si te sobra tiempo, sube a la terraza de la 5ª planta, con vistas al puente de Brooklyn y al de Manhattan. No nos podíamos ir de la zona sin acercarnos a la calle Washington para hacer la "foto típica" con el puente de Manhattan justo entre los edificios de ladrillo. Esa que has visto tantas veces en Instagram, si aun así no caes en cuál es, aquí abajo tienes la nuestra.
Para cerrar el día por todo lo alto, hicimos la vuelta andando, cruzando el puente de Brooklyn ya de noche, con el skyline de Manhattan iluminado al fondo. Nos paramos a hacernos una foto a medio camino, con las luces de la ciudad detrás.
Uber y una cena "cero glamurosa"
Una vez cruzado el puente, tocaba volver hasta Times Square, y ahí es donde el cansancio del día se hizo notar de verdad... Seguir caminando nos habría supuesto más de 1 hora y media extra, así que decidimos coger un Uber de vuelta al hotel. Nosotros lo preferimos en lugar de los típicos taxis amarillos por una razón muy sencilla, Uber te dice el precio cerrado antes de subir. El taxi va con taxímetro y, con el tráfico de Nueva York... Nunca sabes cuánto vas a pagar (aunque para trayectos muy cortos en Manhattan a veces sale a cuenta).
A estas alturas del día (o de la noche), ya no tenemos ganas de pensar dónde cenar (incluso teniendo una lista enorme de restaurantes para visitar), pero con las fuerzas tan bajo mínimos, acabamos haciendo algo muy típico estadounidense. Cenamos en el McDonald's de Times Square (en el 1528 de Broadway, a un paseo corto del hotel). Y oye, ¡ni tan mal! Teníamos muchas ganas de probar las boneless wings (alitas sin hueso) y ver cómo eran las hamburguesas allí. Te confirmamos que son bastante diferentes a las que tenemos en España, y con diferentes nos referimos a mucho mejores. Con la tripa llena, llegamos al hotel totalmente derrotados.
Nos fuimos a dormir con la sensación de haber visto la Nueva York que menos turistas llegan a pisar, y con la certeza de que este había sido, de largo, el día que más nos había sorprendido de todo el viaje. Y eso que todavía nos quedaba el último día, el de la recta final, donde iba a pasar algo que no teníamos planeado...
Día 5: Ruta por Chinatown, Little Italy y SoHo
Llegamos a la recta final del viaje, y con ella esa sensación de "ya descansaremos en casa". Todavía nos quedaba un día entero por delante, y pensábamos aprovecharlo hasta el último minuto. Empezamos madrugando para subir al Empire State Building, el más icónico de todos, el de las películas. Tiene un mirador al aire libre en la planta 86 (320 m) y otro cerrado con cristaleras en la 102 (380 m), y de camino al mirador se pasa por un museo con exposiciones interactivas sobre su construcción Art Déco.
El mejor consejo que te podemos dar para evitar las colas infinitas es ir a primera hora, a partir de media mañana se forman filas larguísimas con mucho tiempo de espera (que es tiempo perdido en Nueva York), y puede suponer fácilmente más de una hora extra de espera solo para llegar al ascensor. Además, te llevas la luz suave del sol de la mañana sobre los rascacielos, mucho más bonita que la del mediodía.
Vamos a ser completamente sinceros... De los cinco miradores que subimos en estos 5 días, el Empire State fue el que menos nos impresionó desde arriba, a lo mejor fue porque fue el último que vimos... Tiene muchísima historia detrás, y el edificio en sí, visto desde la calle, es una pasada, pero la experiencia es la que menos nos gustó de todos. Si tuviéramos que elegir uno solo de todos, sería sin dudarlo el SUMMIT, seguramente porque es el más nuevo y el que ofrece una experiencia más distinta a un mirador "tradicional".
Una vez abajo, dedicamos el resto de la mañana a hacer un Free Tour por tres zonas de Manhattan que todavía no conocíamos: Chinatown, Little Italy y SoHo. Cada una muy distinta entre sí, y a solo unos pasos unas de otras en el sur de la isla.
El tour dura unas dos horas y empieza en Foley Square, la plaza rodeada de tribunales y edificios gubernamentales que sirve de frontera entre el Manhattan "oficial" y el Chinatown que viene justo después. En cuanto cruzas hacia Worth Street y Chatham Square, el ambiente cambia de golpe, con puestos de fruta en la calle, carteles en mandarín que ni la guía sabe traducir del todo, y ese olor mezcla de pescado fresco y hierbas medicinales tan característico del barrio. Así, entre tiendas y puestos, llegamos hasta Doyers Street, una calle estrecha y curva con una historia oscura... Que no te vamos a contar aquí (no te queremos estropear la historia), ya lo verás cuando lo hagas.
De ahí seguimos hasta una vista del puente de Manhattan, enmarcado al final de la calle como si fuera aposta, y cruzando Cherry Street el paisaje vuelve a cambiar por completo, y de los caracteres chinos pasamos a banderas de Italia colgando de balcón en balcón. Ya en Little Italy, el guía nos contó la historia de los primeros inmigrantes italianos del barrio mientras paseábamos por Mott Street, entre restaurantes con manteles de cuadros y el olor a café recién hecho saliendo de cada esquina, comercios que llevan ahí de toda la vida.
El tour termina, dos horas después, en el Gunther Building de SoHo, no sin antes cruzar Canal Street, la calle de las joyerías judías, donde los escaparates cargados de oro y diamantes contrastan con los puestos callejeros de imitaciones de bolsos que se apilan justo enfrente.
Y aquí pasó algo que no teníamos en ningún plan... Y que es lo que realmente nos llena en los viajes. Durante el tour, coincidimos con una pareja con la que conectamos enseguida hablando entre parada y parada. ¿El resultado? Al terminar, acabamos comiendo juntos en un pequeño restaurante de pato laqueado en Chinatown, el Green Garden Village. De esos sitios que podríamos haber encontrado solos, pero que no habrían sabido igual si no hubiésemos estado en buena compañía.
Este puede ser un buen momento para dejar tiempo libre para compras, o para volver a ese rincón que te haya gustado especialmente en los días anteriores. Si te sobra algo de tiempo y te queda cerca, también puedes acercarte al Flatiron Building, uno de los edificios más emblemáticos de la ciudad con forma de plancha. Estuvo casi 7 años cubierto de andamios por una reforma, y ahora por fin se puede ver su fachada triangular sin nada por delante. O si no, directamente a visitar el SoHo como hicimos nosotros.
La arquitectura de SoHo: hierro fundido y escaparates
Después de comer, cada pareja tenía sus planes, así que nos despedimos de nuestros nuevos amigos y nos encaminamos hacia SoHo. Nos gusta mucho callejear sin prisa quedándonos absortos con los edificios de alrededor, y es que nos encanta "perdernos" por las ciudades (siempre con nuestro rumbo claro, eso sí), y en Nueva York no iba a ser la excepción.
Y es que caminar por SoHo tiene algo raro y bonito a la vez... Vas por Broome Street o Greene Street y, de repente, te das cuenta de que casi todas las fachadas que te rodean son de hierro fundido, con más de un siglo de antigüedad. Y no hablamos de simples detalles decorativos: columnas, molduras y marcos de ventanas, toda la fachada que da a la calle está fabricada en hierro fundido (el resto del edificio, paredes laterales y traseras, suele ser de ladrillo). Nos parábamos cada dos por tres a mirarlas, con esa sensación un poco surrealista de estar viendo historia industrial neoyorquina con escaparates de tiendas de lujo justo debajo.
Nuestra recomendación para cenar: Au Cheval
Para esta última cena en Nueva York le hicimos caso a un lector que lleva varios años viviendo en Nueva York, y que nos recomendó una de las mejores hamburgueserías de la ciudad: Au Cheval. Está escondida en el callejón de Cortlandt Alley, en el número 33, justo en el límite entre Tribeca y Chinatown.
Suele tener cola, pero lo entiendes en cuanto pruebas su hamburguesa doble (dos discos de carne tipo smash, queso fundido, con salsa dijonnaise y pepinillos que le dan el punto perfecto). Como a nosotros nos gusta todo a lo grande, le añadimos bacon glaseado a la pimienta y un huevo frito con la yema líquida cayendo por encima.
Preparamos cada viaje al detalle, pero los mejores descubrimientos casi nunca están en ninguna guía, sino en recomendaciones como esta. Por eso, si tú también conoces algún rincón que merezca la pena, pásate por nuestro grupo de Telegram. Gracias a lectores como Aitor, que nos habló de Au Cheval, seguimos encontrando sitios increíbles que traemos para ti.
Despedida de NYC
Para cerrar la ruta como se merecía, nos tomamos una copa de vino en el propio hotel, ya sin prisas, repasando entre risas todo lo que había salido bien en el viaje, como la subida a la corona, el Bronx, Williamsburg, el puente de noche, lo rápido que suben los ascensores a los rascacielos y muchas historias más... Y lo que no había salido tan bien, como el chasco del helicóptero... Pero, bueno o malo, todo forma parte de los recuerdos inolvidables que nos llevamos de la ciudad que nunca duerme. Una muy buena forma de despedirnos de este viaje de 5 días a Nueva York.
Con la copa ya terminada, recogimos el equipaje que nos habían guardado en la recepción durante todo el día y pusimos rumbo al aeropuerto. Tal y como os hemos dicho al principio, así terminaron nuestros cinco días en Nueva York, con el tiempo suficiente para verla bien y lo justo para querer volver.
Si después de leer esto te ha surgido alguna duda concreta sobre tu propio viaje, o simplemente quieres contarnos qué tal te fue, escríbenos: intentamos responder a todo el mundo, y quién sabe si algunas de las cosas que nos decís acaben colándose en nuestro siguiente viaje a Nueva York.
🤔 Preguntas frecuentes sobre Nueva York en 5 días
¿Con cuánta antelación hay que reservar la entrada a la corona de la Estatua de la Libertad?
Entre 3 y 4 meses, más en temporada alta. Solo se venden 500 entradas Crown Reserve al día para toda la Estatua de la Libertad, y solo se compran en la web oficial de Statue City Cruises, el único operador autorizado; no se puede comprar el mismo día en taquilla ni a través de otras plataformas.
¿Son 5 días suficientes para ver Nueva York?
Sí, con un itinerario bien planificado se puede ver lo esencial de Manhattan y hacer una excursión a los boroughs (Bronx, Queens, Brooklyn) en 5 días, aunque siempre queda algo pendiente para otra visita. A nosotros, sin ir más lejos, nos quedó pendiente el paseo en helicóptero por culpa de las nubes.
¿Dónde es mejor alojarse en Nueva York?
Times Square es una zona muy práctica por su ubicación central y conexión de metro, aunque también es ruidosa y turística. Es una buena base para moverse a pie o en metro a cualquier punto de Manhattan.
¿Qué mirador de Nueva York es mejor?
Cada uno tiene su gracia: el Empire State es el más icónico, el Top of the Rock tiene la ventaja de ver el Empire State en el skyline, el SUMMIT One Vanderbilt es el más moderno e inmersivo, y el One World Observatory es el más alto. Todos dependen mucho del día despejado, así que reserva con margen por si el cielo no acompaña. Si tuviéramos que quedarnos con uno solo, sería el SUMMIT, por ser el más distinto a un mirador tradicional; el que menos nos convenció fue el Empire State.
¿Qué pasa si el día está nublado y no se ve nada desde los miradores?
Es un riesgo real: los miradores de Nueva York dependen totalmente de la visibilidad, y no suele haber reembolso si el día amanece cubierto. Lo más sensato es reservar los miradores para el primer día libre que tengas, dejando margen para repetir intento otro día si el cielo no acompaña, en vez de dejarlo para el último día del viaje sin alternativa.
¿Es mejor Uber o taxi amarillo en Nueva York?
Depende del trayecto. Uber muestra el precio total antes de subir, mientras que el taxi amarillo va por taxímetro y el precio final puede variar. Pero para trayectos cortos dentro de Manhattan, el taxi amarillo suele salir más barato, sobre todo si Uber tiene tarifa dinámica activada en ese momento.
¿Cuánto hay que dar de propina en un Free Tour en Nueva York?
No hay una cifra fija: el propio nombre indica que tú decides cuánto vale la experiencia para ti al terminar. Como referencia orientativa, entre 5 y 20 dólares por persona es un rango habitual, según la duración del tour y lo que te haya gustado.
¿Qué es el Tour Contrastes + Misa Góspel?
Es una variante del Tour Contrastes de Nueva York que solo se hace los domingos: añade una parada en Harlem al principio del recorrido para asistir a una misa góspel real, y después continúa con las mismas paradas del tour estándar por el Bronx, Queens y Brooklyn.
¿Qué son los boroughs de Nueva York?
Son los cinco distritos administrativos que forman la ciudad de Nueva York: Manhattan, Brooklyn, Queens, el Bronx y Staten Island. Cuando la gente dice "Nueva York" suele referirse solo a Manhattan, pero la ciudad real incluye los otros cuatro, con barrios y ambientes muy distintos entre sí.
¿Merece la pena el Tour Contrastes de Nueva York?
Sí, es de las mejores decisiones que tomamos en todo el viaje. Enseña una cara de la ciudad que no se ve quedándose solo en Manhattan: el Bronx, Queens y Brooklyn con un guía local que da contexto real, no solo fotos rápidas. Fue el día que más nos sorprendió de los cinco.
¿Cómo se paga el teleférico de Roosevelt Island?
Con la misma MetroCard u OMNY que usas para el metro o el autobús, al mismo precio que un billete normal. Ojo: se cobra cada trayecto por separado, no es un billete de ida y vuelta.
¿Merece la pena el One World Observatory?
Sí, muchísimo. Es uno de los miradores más altos de la ciudad, en el edificio más alto del hemisferio occidental (541 metros), con acceso a las plantas 100 a 102 en un ascensor panorámico. Las vistas de Downtown, el puente de Brooklyn y los tres ríos de Manhattan son de las mejores que vimos en todo el viaje.
¿Cuáles son los 5 boroughs de Nueva York?
Manhattan, Brooklyn, Queens, el Bronx y Staten Island. Son los cinco distritos administrativos que forman la ciudad de Nueva York; Manhattan es el que casi todo el mundo se imagina cuando piensa en la ciudad, pero los otros cuatro tienen barrios y ambientes muy distintos entre sí.
¿Se puede comprar la entrada a la corona de la Estatua de la Libertad al llegar a la isla?
No. La entrada Crown Reserve solo se compra por adelantado en la web oficial de Statue City Cruises. No se vende en taquilla ni una vez estás en Liberty Island, así que si no la reservaste con meses de antelación, no hay opción de conseguirla ya en el sitio.
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