Estados Unidos

Qué Ver en Nueva York en 5 Días

Estatua de la Libertad con la corona, los boroughs, miradores y todo lo que necesitas para exprimir la Gran Manzana.

Qué ver en Nueva York en 5 días: portada con DUMBO de fondo
Nueva York en 5 días: lo suficiente para verla bien, lo justo para querer volver.
Guía basada en nuestra propia experiencia: visitamos Nueva York durante 5 días, y esto es lo que hicimos y aprendimos.

Cinco días dan para ver lo esencial de Nueva York sin correr como pollos sin cabeza: Manhattan de arriba abajo, una excursión a los boroughs, y margen para algún imprevisto (a nosotros nos lo dieron las nubes, ya os contamos por qué). El orden que os proponemos está pensado para optimizar distancias, no es necesariamente el que hicimos nosotros día a día, que ya no recordamos con exactitud.

¿Qué vas a encontrar en esta guía?

  • Un itinerario de 5 días optimizado por zonas.
  • Cómo reservar la corona de la Estatua de la Libertad.
  • Los 4 miradores de la ciudad, con nuestra experiencia (o falta de ella).
  • Dónde dormir, para cada presupuesto.

🗽 Itinerario de 5 días en Nueva York

Día 1: Aterrizaje en Midtown, Hudson Yards y nuestra gran "novatada"

Aterrizamos con el jet lag del vuelo transatlántico todavía pegado al cuerpo (sí, ese que tarda un día entero en irse) y lo primero que hicimos fue dejar las cosas en el hotel, en pleno corazón de Manhattan.

¿Dónde dormir en Times Square?

Hyatt Regency Times Square

Nuestra elección, en el 1605 de Broadway: una ubicación inmejorable para movernos andando, en metro o en Uber a cualquier punto. Eso sí, os avisamos: Times Square es ruidosa y muy turística a todas horas. Si buscáis paz absoluta, hay zonas mejores (aunque peor comunicadas).

Ver Nuestro Alojamiento

Opción más económica: Pod Times Square (400 W 42nd Street), un hotel concepto "cápsula" con habitaciones pequeñas pero muy funcionales. No lo hemos probado nosotros directamente, pero amigos nuestros se alojaron ahí, quedaron contentos, y está a la misma distancia a pie.

Primera toma de contacto: Hudson Yards y el Vessel

Con el equipaje ya fuera de las manos, tocaba espabilarse. Salimos a la calle para el primer contacto real con Nueva York: sobrecarga de neones, bocinas y gente caminando como si llegara tarde a todas partes.

Bajamos a pie hacia Hudson Yards, y ahí, entre rascacielos de cristal, apareció The Vessel. Esa estructura en forma de panal de abeja que habéis visto en todas las postales de Instagram, en persona impone bastante más de lo que parece.

El Vessel en Hudson Yards, Nueva York
El Vessel, la espectacular estructura hipermoderna de Hudson Yards.
Tip Viajamos2: para este primer día, una muy buena opción para ubicaros es hacer el Free Tour por Times Square, Broadway y Midtown Manhattan. Pasa por Bryant Park, la Biblioteca Pública, el Distrito Diamante y el Rockefeller Center antes de terminar en la propia Times Square, y el guía os cuenta historias que, yendo por libre, es facilísimo perderse.

La gran decisión: ¿a qué mirador subir?

Ya que estábamos en Midtown y con el cuello acostumbrado a mirar hacia arriba, era el día lógico para subir a las alturas. Aquí os desglosamos las tres grandes opciones de la zona:

  • Empire State Building: el más icónico, el de las películas. Tiene un mirador al aire libre en la planta 86 (320 m) y otro cerrado con cristaleras en la 102 (380 m). Además, de camino al mirador, pasas por un museo con exposiciones interactivas sobre su construcción Art Déco.
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  • Top of the Rock (Rockefeller Center): su gran ventaja es que desde aquí sí se ve el Empire State. Tiene tres niveles. Si cogéis la entrada VIP, incluye el Skylift (una plataforma de cristal sin barandillas que sube tres pisos más), The Beam (para recrear la mítica foto de los obreros en la viga) y una copa de champán.
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  • SUMMIT One Vanderbilt: el más moderno e inmersivo. Funciona casi como una instalación de arte: salas llenas de espejos (Transcendence), globos plateados flotantes (Affinity) y plataformas de cristal suspendidas sobre Madison Avenue (Levitation).
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Nuestra confesión honesta (y el gran chasco del día)

Teníamos pensado subir a los tres (y también al One World, que veréis en el Día 2), pero el clima de Nueva York tenía otros planes. Las nubes, que iban y venían, decidieron plantarse justo por debajo de los miradores en el peor momento posible. ¿Qué hicimos? Ni subimos. No merecía la pena gastarnos el dinero para ver nubes desde dentro (para eso ya vamos en avión). Nos quedamos sin las vistas, pero tenemos la excusa perfecta para volver.
El TIP de oro de Viajamos2: reservad siempre los miradores para vuestro primer día completo de viaje. Así, si os hace un día malísimo como a nosotros, todavía tenéis margen de maniobra para intentar reubicarlos en los días siguientes.

Tarde de paseo: High Line, Meatpacking y compras en la 5ª Avenida

Con la tarde de miradores "perdida", bajamos caminando por el High Line, el famoso parque elevado construido sobre unas antiguas vías de tren. Fuimos bajando poco a poco hasta el Meatpacking District, donde nos encontramos con la escultura LOVE de Robert Indiana (idéntica a la que vimos en nuestra visita exprés a Filadelfia).

Escultura LOVE en el High Line, Nueva York
La icónica escultura LOVE de Robert Indiana, junto al High Line.

De ahí, paseo hasta la Quinta Avenida. Fuimos directos a la Apple Store (el famoso cubo de cristal en el nº 767) porque Álex llevaba tiempo detrás de unos AirPods.

Aviso a navegantes: en EE. UU. la tecnología suele salir algo más barata por el cambio, pero comparad siempre los precios primero. Si el dólar está muy fuerte respecto al euro en la fecha de vuestro viaje, el supuesto "ahorro" puede desaparecer por completo.

Cena de campeones en Handcraft Burgers and Brew

El jet lag y el asfalto nos pasaron factura, así que volvimos andando hacia el hotel y cenamos a menos de 10 minutos de allí, en Handcraft Burgers and Brew.

Nos habían recomendado sus Smash Burgers y vaya si estaban buenas. Pedimos una de trufa y otra de pollo con patatas fritas (tomad nota: tienen opciones veganas muy buenas en la carta).

Caímos redondos en la cama. Necesitábamos descansar porque al día siguiente tocaba madrugar para conocer a la "señora" más famosa del mundo. Seguid leyendo, que seguro que ya sabéis de quién os hablamos...

Día 2: Downtown, la Estatua de la Libertad y el Distrito Financiero

Este segundo día es el que más preparación exige de todo el viaje, y confesamos que el que más nervios nos dio a la hora de reservar.

Subir a la Corona de la Estatua de la Libertad: logística y consejos

Para subir hasta la corona hace falta una entrada muy específica llamada "Crown Reserve".

El consejo de oro de Viajamos2: esta entrada solo se compra en la web oficial de Statue City Cruises, el único operador autorizado para venderla. No la vende nadie más, por mucho que algún resultado de búsqueda en Google os sugiera lo contrario. Mucho cuidado con esto.

Hay muy pocas entradas de este tipo al día (solo 500 en total para toda la isla), así que nosotros reservamos con 3 o 4 meses de antelación (calculad más tiempo si vais en temporada alta). Un detalle a tener en cuenta: solo se pueden reservar un máximo de 4 entradas juntas por compra (a nosotros no nos afectó porque íbamos dos).

Inma y Álex frente a la Estatua de la Libertad, Nueva York
Con la Estatua de la Libertad al fondo, minutos antes de empezar la subida a la corona.

Y luego está el reto físico: para llegar arriba hay que subir 162 escalones por una escalera de caracol muy estrecha desde el pedestal. No hay ascensor, llegas con el corazón a mil por el esfuerzo y por la propia emoción. ¿El veredicto? Mereció la pena cada escalón; fue de las cosas que más nos gustaron de todo el viaje.

Vistas desde la corona de la Estatua de la Libertad
Dentro de la corona, alucinando con las vistas (que no se aprecian en la foto) a través de sus pequeñas ventanas.

¿Y si no consigo entrada o no quiero subir escaleras?

Si no conseguís la entrada a la corona (se agotan rapidísimo) o preferís evitar los 162 escalones, hay un plan B igual de bueno: os lleva a la isla con un guía en español y os da acceso general al pedestal. No subes a las ventanitas de la corona, pero paseas por la isla, disfrutas de unas vistas brutales del skyline y subes a lo alto del pedestal.

Wall Street: el toro, la niña y el 11S

Ya de vuelta en tierra firme, y con las piernas todavía notando la escalera de caracol, aprovechamos para hacer el Free Tour por Nueva York, que arranca en Bowling Green (el parque más antiguo de la ciudad) y recorre todo el Distrito Financiero.

El guía nos fue llevando entre los rascacielos de la Bolsa de Nueva York y el Federal Hall, repasando cómo la ciudad pasó de puerto comercial holandés a capital financiera mundial, con parada también junto al Museo Nacional de los Indios Americanos, en el edificio de la antigua aduana.

Vimos a la Fearless Girl (la niña sin miedo, plantada sin pestañear) y, por supuesto, al Charging Bull, el famoso toro de bronce que siempre está rodeado de gente esperando para la foto. El guía nos contó la tradición: tocarle los cuernos trae suerte, pero tocarle... digamos "los atributos", trae fortuna y prosperidad en las finanzas. De ahí que en nuestra foto salgamos justo agarrando eso (¡no es casualidad, había que asegurar el futuro!).

Charging Bull en Wall Street, Nueva York
El Charging Bull de Wall Street, una parada imprescindible del Free Tour.

Después, el tour sigue hasta Battery Park, desde donde se ven muy bien la Estatua de la Libertad y Ellis Island al fondo, y termina en la zona del World Trade Center, junto al 9/11 Memorial. El cambio de ánimo de una parada a otra es de las cosas que más nos marcaron del día: pasar de las risas y las fotos con el toro, a quedarnos en absoluto silencio delante de los nombres grabados en las fuentes. Pone los pelos de punta.

Memorial del 11S en Nueva York
Una de las emotivas placas del Memorial del 11S, con nombres grabados, una bandera y una rosa blanca.

Nuestra idea para esta zona era subir al One World Observatory, justo al lado del Memorial. Está en el One World Trade Center, con sus 541 metros el edificio más alto de todo el hemisferio occidental, y su mirador ocupa las plantas 100 a 102, a las que se sube en un ascensor panorámico que recorre toda la altura del edificio en menos de un minuto.
Reservar entrada al One World Observatory

Y cerrar el día cumpliendo un sueño: un paseo en helicóptero sobre Manhattan (los vuelos salen del helipuerto de Downtown, muy cerca de aquí). Pero las nubes, tan protagonistas, no nos abandonaron en todo el viaje y nos quedamos sin ninguna de las dos cosas. Pero si a ti sí que te sale un buen día, no te pierdas el paseo en helicóptero y cumple nuestro sueño.

Cena mítica en Broadway y cierre del día

Ya de vuelta cerca del hotel, fuimos a cenar al Joe's Pizza de Broadway, otro clásico indiscutible de la ciudad.

Por suerte, había mesa libre en su zona al aire libre, justo en la plaza peatonal. Comernos dos buenos trozos de pizza cada uno mientras veíamos encenderse los neones de Times Square al caer la noche fue el broche perfecto.

Entre la corona, el Distrito Financiero y el chasco del helicóptero, el cuerpo notó el cansancio nada más sentarnos. Decidimos volver al hotel a descansar, porque al día siguiente tocaba patear el parque más famoso de la ciudad, y para eso hace falta mucha energía.

Día 3: Central Park, alturas en Roosevelt y nuestro mayor drama viajero

Después de dos días intensos de asfalto, rascacielos y colas, el cuerpo nos pedía verde a gritos. Empezamos la mañana con un buen café para llevar y nos metimos de lleno en Central Park.

Decidimos hacerlo con un Free Tour y fue todo un acierto: es una forma estupenda de recorrer el parque con contexto en vez de dar vueltas sin saber muy bien qué estás viendo (que es justo lo que nos pasó la primera vez que pisamos este pulmón verde gigante).

Nota Viajamos2: como ya tenemos un post súper detallado sobre esta zona, preferimos no repetirnos aquí para no aburriros. Si queréis el itinerario completo, echad un ojo a nuestra guía de los mejores parques de Nueva York, donde desglosamos Central Park a fondo.
Inma en uno de los túneles de Central Park, Nueva York
Uno de los preciosos y típicos túneles de piedra escondidos por Central Park.

Volando sobre el East River: Teleférico de Roosevelt Island

El Free Tour termina a mediodía, así que con la tarde libre decidimos hacer dos planes radicalmente distintos. Primero, cruzamos hasta el Teleférico de Roosevelt Island (Roosevelt Island Tramway, que aunque en inglés lleve la palabra "tram", os confirmamos que es un teleférico suspendido, no un tranvía).

Está en la 2nd Avenue con la calle 60 y es una de las experiencias con mejor relación calidad-precio de la ciudad:

  • Cuánto cuesta: lo mismo que un billete de metro.
  • Cómo se paga: con la MetroCard o tocando directamente con OMNY (tarjeta o móvil). Ojo: se cobra cada trayecto por separado, no es un viaje de ida y vuelta con un solo billete.

Cruzar el río en apenas 5 minutos, colgados a 76 metros de altura, es una pasada. Las vistas desde la cabina no tienen absolutamente nada que ver con los miradores de los rascacielos. Aquí no hay cristales cerrados; tienes el East River debajo, el puente de Queensboro a un lado y el perfil de Manhattan entero al otro. Tienes la sensación de estar literalmente colgando en el aire.

Morningside Heights y... ¡el drama de la tarjeta SD!

Desde allí cogimos el metro hacia el norte, hasta la Catedral de St. John the Divine y el campus de la Universidad de Columbia (en Morningside Heights). Es una zona con una arquitectura gótica imponente y un ambiente universitario súper tranquilo, que contrasta un montón con el resto de Manhattan.

Y aquí viene nuestro momento confesión: de esta parte de la tarde no tenemos ni una sola foto. Se nos corrompió la tarjeta SD de la cámara y perdimos todo lo que habíamos disparado en esa zona. Por suerte, pudimos salvar el resto de fotos del día (como las del teleférico, que son una maravilla), pero nos llevamos un buen susto.

Consejo de oro: si viajáis con cámara réflex, haced copia de seguridad de las fotos al menos una o dos veces al día. Aprendimos la lección por las malas.

¿Sois más de museos? El plan B perfecto

Si el plan de la universidad no os convence y preferís aprovechar la tarde con un poco de arte, estáis de suerte. En esta misma zona, junto a Central Park, se encuentra el Metropolitan Museum of Art (el Met). Para que os hagáis una idea de su magnitud: es el museo más visitado de toda la ciudad, superando incluso al de Historia Natural.

Cena ligera en Marlow Bistro

Con el estómago ya bastante saturado de las comidas "fuertes" de los días anteriores (estábamos de hamburguesas, perritos y pizzas hasta arriba), buscamos una opción más ligera cerca de la catedral.

Acabamos en Marlow Bistro (1018 de Amsterdam Avenue), un restaurante de cocina mediterránea que fue exactamente lo que nos pedía el cuerpo. Un respiro necesario para el estómago.

Volvimos al hotel con las piernas pesadas de tanto trasiego entre el este y el norte de Manhattan, pero mentalizados: sabíamos que al día siguiente nos esperaba el día más largo e intenso de todo el viaje, el de los boroughs.

Día 4: Los boroughs con el Tour Contrastes y atardecer en DUMBO

¿Merece la pena el Tour Contrastes de Nueva York?

Si nos preguntáis cuál fue el día que más nos rompió los esquemas de toda la ruta, la respuesta la tenemos clarísima: este. Hacer el Tour Contrastes de Nueva York fue un acierto total, y sin duda la mayor sorpresa del viaje.

Para entender la ciudad de verdad, hay que salir de la mítica postal de rascacielos. Nueva York está formada por cinco boroughs (distritos administrativos: Manhattan, Brooklyn, Queens, el Bronx y Staten Island), y este tour os lleva directos a las entrañas de tres de ellos. Son mundos completamente distintos entre sí, y muy alejados de esa imagen típica que todos tenemos en la cabeza. Entrar al Bronx con un guía local nos flipó; nada que ver con lo que esperábamos.

Mural THE BRONX en Nueva York
El famoso mural "THE BRONX", una de las paradas clave del Tour Contrastes.

Queens y el choque cultural de Williamsburg

De camino hacia Brooklyn, la ruta hace parada en Queens, justo frente al icónico cartel de Pepsi-Cola en Long Island City. Es uno de esos fondos que reconoces de mil películas antes incluso de haber pisado la ciudad.

Cartel Pepsi-Cola en Long Island City, Queens
El icónico cartel de Pepsi-Cola, en Long Island City (Queens).

La última parada nos llevó a Williamsburg, en Brooklyn, uno de los barrios judíos ortodoxos más grandes de la ciudad. Paramos a merendar unos dulces típicos en una pastelería rodeados de hombres con barba, sombrero negro y traje tradicional. El silencio del barrio contrastaba muchísimo con el bullicio que traíamos del Bronx.

Nota Viajamos2: el guía nos insistió, con toda la razón, en ser muy discretos y no hacer fotos directas a la gente sin permiso. Es la misma lección de respeto que ya nos habíamos llevado al visitar a los Amish de Lancaster: es un barrio para observar con respeto, no un decorado para turistas.

¿Qué opción de tour elegir?

Tour Contrastes clásico: el que hicimos nosotros, ideal para cualquier día de la semana.

Tour de Contrastes + Misa Góspel: si vuestra ruta os permite ir un domingo, esta versión añade una parada en Harlem al principio del recorrido para asistir a una misa góspel real, antes de continuar con las mismas paradas del tour estándar. No coincidió con nuestras fechas, pero tiene una pinta espectacular y nos habría encantado poder hacerla.

Tarde por libre: DUMBO y el puente de Brooklyn

El tour terminó, pero el día no. Con las piernas ya cansadas, decidimos apurar un poco más y nos acercamos por nuestra cuenta hasta DUMBO (con la MetroCard). Queríamos la clásica foto de la calle Washington con el puente de Manhattan enmarcado entre los edificios de ladrillo: sí, esa que ves en Instagram cien veces antes de ir, pero que aun así sigue mereciendo la pena hacerla con tu propia cámara.

DUMBO en Brooklyn, con el puente de Manhattan de fondo
La clásica postal de DUMBO: el puente de Manhattan enmarcado entre los edificios.

Para cerrar el día por todo lo alto, hicimos la vuelta a pie, cruzando el puente de Brooklyn ya de noche, con el perfil de Manhattan iluminado al fondo. El broche perfecto para un día intensísimo.

Puente de Brooklyn de noche, Nueva York
Cruzando el puente de Brooklyn de vuelta a Manhattan, completamente de noche.

Logística, Uber y una cena "cero glamurosa"

El plan sonaba increíble sobre el papel, pero la logística nos pasó factura. Una vez cruzado el puente, tocaba volver hasta Times Square y a esas alturas ya no quedaban piernas: seguir a pie suponía más de 1 hora y media extra.

Cogimos un Uber de vuelta al hotel en lugar de un taxi amarillo por una razón muy sencilla: Uber te muestra el precio cerrado antes de subir. El taxi va con taxímetro y, con el tráfico de Nueva York, nunca sabes cuánto vas a pagar (aunque para trayectos muy cortos en Manhattan a veces sale a cuenta).

Con tan pocas ganas de pensar dónde cenar y las fuerzas tan bajo mínimos, acabamos haciendo algo muy típico también de los viajes: cenar en el McDonald's de Times Square (en el 1528 de Broadway, a un paseo corto del hotel). Y oye, ni tan mal: teníamos muchas ganas de probar las boneless wings (alitas sin hueso) y ver cómo eran las hamburguesas allí. Os confirmamos que son bastante diferentes a las que tenemos en España, y con diferentes nos referimos a mucho mejores. Con la tripa llena, llegamos al hotel totalmente derrotados.

Nos fuimos a dormir con la sensación de haber visto la Nueva York que menos turistas pisan, listos para nuestro último día, con mucha menos prisa que ninguno de los anteriores.

Día 5: Ruta por Chinatown, Little Italy y SoHo

El último día de ruta siempre tiene ese punto agridulce de "vamos a aprovechar hasta el final, pero sin matarnos". Lo dedicamos a hacer un Free Tour por Chinatown, Little Italy y SoHo, tres barrios muy distintos entre sí, ubicados a solo unos pasos unos de otros en el sur de Manhattan.

Es un buen día también para dejar tiempo libre para compras, o para volver a algún rincón que os haya enamorado especialmente en los días anteriores.

El tour arranca en Foley Square y entra enseguida en Chinatown por Worth Street y Chatham Square, hasta llegar a Doyers Street, una calle estrecha y curva con una historia oscura: aquí se instaló uno de los primeros fumaderos de opio de Estados Unidos. De ahí seguimos hasta una vista del puente de Manhattan y, cruzando Cherry Street, entramos en Little Italy, donde el guía nos contó la historia de los primeros inmigrantes italianos del barrio, paseando por Mott Street y sus comercios de toda la vida. El tour termina, dos horas después, en el Gunther Building de SoHo, tras pasar por Canal Street, la calle de las joyerías judías.

Y aquí pasó algo que no teníamos en ningún plan... Y que es lo que realmente nos llena en los viajes. Durante el tour, coincidimos con una pareja con la que conectamos enseguida charlando entre parada y parada. ¿El resultado? Al terminar, acabamos comiendo juntos en un pequeño restaurante de pato laqueado en Chinatown, el Green Garden Village. De esos sitios que podríamos haber encontrado solos, pero que no habrían sabido igual si no hubiésemos estado en buena compañía.

Pato laqueado en un restaurante de Chinatown, Nueva York
El espectacular pato laqueado que compartimos con la pareja que conocimos durante el Free Tour, en Chinatown.

La arquitectura de SoHo: hierro fundido y escaparates

Después de comer, cada pareja tenía sus planes, así que nos despedimos de nuestros nuevos amigos y nos encaminamos hacia SoHo. La tarde ya iba de bajada, las piernas lo agradecían, y el plan pasó de golpe de "turisteo intenso" a "paseo sin rumbo fijo", dejándonos llevar por los edificios de alrededor, y es que nos encanta "perdernos" por las ciudades, y en Nueva York no iba a ser la excepción.

Y es que caminar por SoHo tiene algo raro y bonito a la vez... Vas por Broome Street o Greene Street y, de repente, te das cuenta de que casi todas las fachadas que te rodean son de hierro fundido, con más de un siglo de antigüedad. Y no hablamos de simples detalles decorativos: columnas, molduras y marcos de ventanas, toda la fachada que da a la calle está fabricada en hierro fundido (el resto del edificio, paredes laterales y traseras, suele ser de ladrillo). Nos parábamos cada dos por tres a mirarlas, con esa sensación un poco surrealista de estar viendo historia industrial neoyorquina con escaparates de tiendas de lujo justo debajo.

Broome Street en SoHo, Nueva York
Paseando por Broome Street, en SoHo, rodeados de su mítica arquitectura de hierro fundido.

Nuestra recomendación para cenar: Au Cheval

Para cerrar el viaje con hambre de verdad, un lector que lleva varios años viviendo en Nueva York nos recomendó una de las mejores hamburgueserías de la ciudad: Au Cheval, escondida en el callejón de Cortlandt Alley, justo en el límite entre Tribeca y Chinatown. Empujar la puerta ya cambia el chip: pasas del ruido de la calle a un local en penumbra, de cuero oscuro, que parece sacado de otra época.

Y luego llega la razón por la que la gente hace cola: la hamburguesa doble. Dos discos de carne tipo smash sepultados bajo el queso fundido, con salsa dijonnaise y pepinillos que le dan el punto justo. Nosotros, que no sabemos estarnos quietos, le añadimos bacon glaseado a la pimienta y un huevo frito con la yema líquida cayendo por encima. Una barbaridad, en el buen sentido: de esas hamburguesas que justifican cualquier cola.

De esos sitios que jamás habríamos encontrado nosotros solos, y que confirman que los mejores planes muchas veces vienen de quien ya ha estado allí.

Despedida de NYC

Para cerrar la ruta como se merecía, nos tomamos una copa de vino en el propio hotel, ya sin plan ni prisa, repasando entre risas todo lo que había dado de sí estos días: las nubes que nos aguaron los miradores y el helicóptero, la subida a la corona, el Bronx, Williamsburg, el puente de noche... Y todos los recuerdos que nos llevamos de la ciudad que nunca duerme. Una muy buena forma de despedir cinco días en Nueva York bastante intensos, y de empezar a planear, sin darnos cuenta, cuándo volver.

Por cierto, si el Au Cheval nos llegó por recomendación de un lector, lo mismo puede pasar con vuestras dudas o vuestros propios descubrimientos: pasaos por nuestro grupo de Telegram si tenéis alguna pregunta sobre el viaje o queréis compartir algún sitio que a vosotros os haya sorprendido.

Brindis con una copa de vino para cerrar el viaje a Nueva York
Brindando para cerrar cinco días muy intensos en Nueva York.

🤔 Preguntas frecuentes sobre Nueva York en 5 días

¿Con cuánta antelación hay que reservar la entrada a la corona de la Estatua de la Libertad?

Entre 3 y 4 meses, más en temporada alta. Solo se venden 500 entradas Crown Reserve al día para toda la Estatua de la Libertad, y solo se compran en la web oficial de Statue City Cruises, el único operador autorizado; no se puede comprar el mismo día en taquilla ni a través de otras plataformas.

¿Son 5 días suficientes para ver Nueva York?

Sí, con un itinerario bien planificado se puede ver lo esencial de Manhattan y hacer una excursión a los boroughs (Bronx, Queens, Brooklyn) en 5 días, aunque siempre queda algo pendiente para otra visita. A nosotros, sin ir más lejos, nos quedaron los miradores y el helicóptero por culpa de las nubes.

¿Dónde es mejor alojarse en Nueva York?

Times Square es una zona muy práctica por su ubicación central y conexión de metro, aunque también es ruidosa y turística. Es una buena base para moverse a pie o en metro a cualquier punto de Manhattan.

¿Qué mirador de Nueva York es mejor?

Cada uno tiene su gracia: el Empire State es el más icónico, el Top of the Rock tiene la ventaja de ver el Empire State en el skyline, el SUMMIT One Vanderbilt es el más moderno e inmersivo, y el One World Observatory es el más alto. Todos dependen mucho del día despejado, como aprendimos por las malas.

¿Qué pasa si el día está nublado y no se ve nada desde los miradores?

Es un riesgo real: los miradores de Nueva York dependen totalmente de la visibilidad, y no suele haber reembolso si el día amanece cubierto. Lo más sensato es reservar los miradores para el primer día libre que tengáis, dejando margen para repetir intento otro día si el cielo no acompaña, en vez de dejarlo para el último día del viaje sin alternativa (algo que aprendimos nosotros por las malas).

¿Es mejor Uber o taxi amarillo en Nueva York?

Depende del trayecto. Uber muestra el precio total antes de subir, mientras que el taxi amarillo va por taxímetro y el precio final puede variar. Pero para trayectos cortos dentro de Manhattan, el taxi amarillo suele salir más barato, sobre todo si Uber tiene tarifa dinámica activada en ese momento.

¿Cuánto hay que dar de propina en un Free Tour en Nueva York?

No hay una cifra fija: el propio nombre indica que tú decides cuánto vale la experiencia para ti al terminar. Como referencia orientativa, entre 5 y 20 dólares por persona es un rango habitual, según la duración del tour y lo que te haya gustado.

¿Qué es el Tour Contrastes + Misa Góspel?

Es una variante del Tour Contrastes de Nueva York que solo se hace los domingos: añade una parada en Harlem al principio del recorrido para asistir a una misa góspel real, y después continúa con las mismas paradas del tour estándar por el Bronx, Queens y Brooklyn.

¿Qué son los boroughs de Nueva York?

Son los cinco distritos administrativos que forman la ciudad de Nueva York: Manhattan, Brooklyn, Queens, el Bronx y Staten Island. Cuando la gente dice "Nueva York" suele referirse solo a Manhattan, pero la ciudad real incluye los otros cuatro, con barrios y ambientes muy distintos entre sí.

¿Merece la pena el Tour Contrastes de Nueva York?

Sí, es de las mejores decisiones que tomamos en todo el viaje. Enseña una cara de la ciudad que no se ve quedándose solo en Manhattan: el Bronx, Queens y Brooklyn con un guía local que da contexto real, no solo fotos rápidas. Fue el día que más nos sorprendió de los cinco.

¿Cómo se paga el teleférico de Roosevelt Island?

Con la misma MetroCard u OMNY que usas para el metro o el autobús, al mismo precio que un billete normal. Ojo: se cobra cada trayecto por separado, no es un billete de ida y vuelta.

¿Merece la pena el One World Observatory?

Es uno de los miradores más altos de la ciudad, en el edificio más alto del hemisferio occidental (541 metros), con acceso a las plantas 100 a 102 en un ascensor panorámico. Nosotros no llegamos a subir por las nubes, pero por lo que hemos leído, merece la pena sobre todo si el día está despejado.

¿Cuáles son los 5 boroughs de Nueva York?

Manhattan, Brooklyn, Queens, el Bronx y Staten Island. Son los cinco distritos administrativos que forman la ciudad de Nueva York; Manhattan es el que casi todo el mundo se imagina cuando piensa en la ciudad, pero los otros cuatro tienen barrios y ambientes muy distintos entre sí.

¿Se puede comprar la entrada a la corona de la Estatua de la Libertad al llegar a la isla?

No. La entrada Crown Reserve solo se compra por adelantado en la web oficial de Statue City Cruises. No se vende en taquilla ni una vez estás en Liberty Island, así que si no la reservasteis con meses de antelación, no hay opción de conseguirla ya en el sitio.

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Inma y Álex, editores Viajamos2

Escrito por Inma y Álex | Editores de Viajamos2

Llevamos años recorriendo el mundo por libre. Este itinerario está basado en nuestra experiencia real en Nueva York, dentro de un viaje mucho más largo por Norteamérica. Conoce más sobre nosotros en la sección de Quiénes Somos.